EvangelioJuan 9, 1-41Nácar–Colunga · 1944Pasa el cursor para recorrer el texto. Pulsa un versículo para abrir su historia. Versículo muy variable Término poco estable1Pasando, vio a un hombre ciego de nacimiento,2y sus discípulos le preguntaron diciendo: Rabí, ¿quién pecó: éste o sus padres, para que naciera ciego?3Contestó Jesús: Ni pecó éste ni sus padres, sino para que se manifiesten en él las obras de Dios.4Es preciso que yo haga las obras del que me envió, mientras es de día; venida la noche, ya nadie puede trabajar.5Mientras estoy en el mundo, soy luz del mundo.6Diciendo esto, escupió en el suelo, hizo con saliva un poco de lodo y untó con él los ojos,7y le dijo: Vete y lávate en la piscina de Siloé — que quiere decir “enviado” —. Fue, pues, se lavó y volvió con vista.8Los vecinos y los que antes le conocían, pues era mendigo, decían: ¿No es éste el que estaba sentado pidiendo limosna?9Unos decían que era él; otros decían: No, pero se le parece. El decía: Soy yo.10Entonces le decían: Pues ¿cómo se te han abierto los ojos?11Respondió él: Ese hombre llamado Jesús hizo lodo, me untó los ojos y me dijo: Vete a Siloé y lávate; fui, me lavé y recobré la vista.12Y le dijeron: ¿Dónde está ése? Contestó: No lo sé.Variación alta13Llevan a presencia de los fariseos al antes ciego,14pues era sábado el día en que Jesús hizo lodo y le abrió los ojos.15De nuevo le preguntaron los fariseos cómo había recobrado la vista. El les dijo: Me puso lodo sobre los ojos, me lavé y veo.16Dijeron entonces algunos de los fariseos: No puede venir de Dios este hombre, pues no guarda el sábado. Otros decían: ¿Y cómo puede un hombre pecador hacer tales milagros? Y había desacuerdo entre ellos.17Otra vez dijeron al ciego: ¿Qué dices tú de ese que te abrió los ojos? El contestó: Que es profeta.18No querían creer los judíos que aquél era ciego y que había recobrado la vista, hasta que llamaron a sus padres,Variación alta19y les preguntaron, diciendo: ¿Es éste vuestro hijo, de quien vosotros decís que nació ciego? ¿Cómo ahora ve?20Respondieron los padres y dijeron: Lo que sabemos es que éste es nuestro hijo y que nació ciego;21cómo ve ahora, no lo sabemos; quién le abrió los ojos, nosotros no lo sabemos; preguntádselo a él; edad tiene; que él hable por sí.22Esto dijeron sus padres porque temían a los judíos, que ya éstos habían convenido en que, si alguno le confesaba Mesías, fuera expulsado de la sinagoga.Variación alta23Por esto sus padres dijeron: Edad tiene, preguntadle a él.24Llamaron, pues, por segunda vez al ciego y le dijeron: Da gloria a Dios; nosotros sabemos que ese hombre es pecador.25A esto respondió él: Si es pecador, no lo sé; lo que sé es que, siendo ciego, ahora veo.26Dijéronle también: ¿Qué te hizo? ¿Cómo te abrió los ojos?27El les respondió: Os lo he dicho ya y no habéis escuchado. ¿Para qué queréis oírlo otra vez? ¿Es que queréis haceros discípulos suyos?28Ellos, insultándole, dijeron: Sé tú discípulo suyo; nosotros somos discípulos de Moisés.29Nosotros sabemos que Dios habló a Moisés; cuanto a éste, no sabemos de dónde viene.30Respondió el hombre y les dijo: Eso es de maravillar: que vosotros no sepáis de dónde viene, habiéndome abierto a mí los ojos.31Sabido es que Dios no oye a los pecadores; pero, si uno es piadoso y hace su voluntad, a ése le escucha.32Jamás se oyó decir que nadie haya abierto los ojos a un ciego de nacimiento.33Si éste no fuera de Dios, no podría hacer nada.34Respondieron y dijéronle: Eres todo pecado desde que naciste, ¿y pretendes enseñarnos? Y le echaron fuera.Variación alta35Oyó Jesús que le habían echado fuera, y, encontrándole, le dijo: ¿Crees en el Hijo del hombre?36Respondió él y dijo: ¿Quién es, Señor, para que crea en El?37Díjole Jesús: Le estás viendo; es el que habla contigo.38Dijo él: Creo, Señor, y se postró ante El.39Jesús dijo: Yo he venido al mundo para un juicio, para que los que no ven, vean, y los que ven, se vuelvan ciegos.40Oyeron esto algunos fariseos que estaban con El, y le dijeron: Conque ¿nosotros somos también ciegos?41Díjoles Jesús: Si fuerais ciegos, no tendríais pecado; pero ahora decís: Vemos, y vuestro pecado