EvangelioMateo 26, 14 — 27, 66Nácar–Colunga · 1944Pasa el cursor para recorrer el texto. Pulsa un versículo para abrir su historia. Versículo muy variable Término poco estable14Entonces se fue uno de los Doce, llamado Judas Iscariote, a los príncipes de los sacerdotes15y les dijo: ¿Qué me dais y os lo entrego? Se convinieron en treinta piezas de plata,Variación alta16y desde entonces buscaba ocasión para entregarle.17El día primero de los Ácimos se acercaron los discípulos a Jesús y le dijeron: ¿Dónde quieres que preparemos para comer la Pascua?18El les dijo: Id a la ciudad a casa de Fulano y decidle: El Maestro dice: Mi tiempo está próximo, quiero celebrar en tu casa la Pascua con mis discípulos.19Y los discípulos hicieron como Jesús les ordenó y prepararon la Pascua.20Llegada la tarde, se puso a la mesa con los doce discípulos,21y, mientras comían, dijo: En verdad os digo que uno de vosotros me entregará.22Muy entristecidos, comenzaron a decirle cada uno: ¿Soy acaso yo, Señor?Variación alta23El respondió: El que conmigo mete la mano en el plato, ése me entregará.24El Hijo del hombre sigue su camino, como de El está escrito; pero ¡desdichado de aquel por quien el Hijo del hombre será entregado!; mejor le fuera a ése no haber nacido.25Tomó la palabra Judas, el que iba a entregarle, y dijo: ¿Soy, acaso, yo, Rabí? Y El respondió: Tú lo has dicho.26Mientras comían, Jesús tomó pan, lo bendijo, lo partió y, dándoselo a los discípulos, dijo: Tomad y comed, éste es mi cuerpo.27Y tomando un cáliz y dando gracias, se lo dio, diciendo: Bebed de él todos,28que esta es mi sangre del Nuevo Testamento, que será derramada por muchos para remisión de los pecados.29Yo os digo que no beberé más de este fruto de la vid hasta el día que lo beba con vosotros nuevo en el reino de mi Padre.30Y, dichos los himnos, salieron camino del monte de los Olivos.31Entonces les dijo Jesús: Todos vosotros os escandalizaréis de mí esta noche, porque escrito está: Heriré al pastor y se dispersarán las ovejas de la manada.32Pero después de resucitado os precederé a Galilea.33Tomó Pedro la palabra y dijo: Aunque todos se escandalicen de ti, yo jamás me escandalizaré.34Respondióle Jesús: En verdad te digo que esta misma noche me negarás tres veces.35Díjole Pedro: Aunque tenga que morir contigo, no te negaré. Y lo mismo decían todos los discípulos.36Entonces vino Jesús con ellos a un lugar llamado Getsemaní y les dijo: Sentaos aquí mientras yo voy allá a orar.37Y tomando a Pedro y a los dos hijos de Zebedeo, comenzó a entristecerse y angustiarse.38Entonces les dijo: Triste está mi alma hasta la muerte; quedaos aquí y velad conmigo.39Y adelantándose un poco, se postró sobre su rostro, orando y diciendo: Padre mío, si es posible, pase de mí este cáliz; sin embargo, no se haga como yo quiero, sino como quieres tú.40Y viniendo a los discípulos, los encontró dormidos, y dijo a Pedro: ¿De modo que no habéis podido velar conmigo una hora?41Velad y orad para no caer en la tentación; el espíritu está pronto, pero la carne es flaca.42De nuevo, por segunda vez, fue a orar, diciendo: Padre mío, si esto no puede pasar sin que yo lo beba, hágase tu voluntad.43Y volviendo otra vez, los encontró dormidos; tenían los ojos cargados.Variación alta44Dejándolos, de nuevo se fue a orar por tercera vez, diciendo aún las mismas palabras.45Luego vino a los discípulos y les dijo: Dormid ya y descansad, que se acerca la hora y el Hijo del hombre va a ser entregado en manos de los pecadores.46Levantaos, vamos; ya llega el que va a entregarme.47Aún estaba hablando, cuando llegó Judas, uno de los Doce, y con él una gran turba armada de espadas y garrotes, enviada por los príncipes de los sacerdotes y los ancianos del pueblo.48El que iba a entregarle les dio una señal diciendo: Aquel a quien yo besare, ése es; prendedle.Variación alta49Y al instante, acercándose a Jesús, le dijo: Salve, Rabí. Y le besó.Variación alta50Jesús le dijo: Amigo, ¿a qué vienes? Entonces se adelantaron y echaron las manos sobre Jesús, apoderándose de El.51Uno de los que estaban con Jesús extendió la mano y, sacando la espada, hirió a un siervo del pontífice, cortándole una oreja.52Jesús entonces le dijo: Vuelve tu espada a su vaina, pues quien toma la espada, a espada morirá.Variación alta53¿O crees que no puedo rogar a mi Padre, que me enviaría luego doce legiones de ángeles?54¿Cómo van a cumplirse las Escrituras de que así conviene que sea?Variación alta55Entonces dijo Jesús a la turba: ¿Como a ladrón habéis salido con espadas y garrotes a prenderme? Todos los días me sentaba en el templo para enseñar, y no me prendisteis.56Pero todo esto sucedió para que se cumpliesen las Escrituras de los profetas. Entonces todos los discípulos le abandonaron y huyeron.57Los que prendieron a Jesús le llevaron a casa de Caifas, el pontífice, donde los escribas y ancianos se habían reunido.58Pedro le siguió de lejos hasta el palacio del pontífice, y, entrando dentro, se sentó con los servidores para ver en qué paraba aquello.Variación alta59Los príncipes de los sacerdotes y todo el sanedrín buscaban falsos testimonios contra Jesús para condenarle a muerte,60pero no los hallaban, aunque se habían presentado muchos falsos testigos. Al fin se presentaron dos,61que dijeron: Este ha dicho: Yo puedo destruir el Templo de Dios y en tres días edificarlo.62Levantándose el pontífice, le dijo: ¿Nada respondes? ¿Qué dices a lo que éstos testifican contra ti?Variación alta63Pero Jesús callaba, y el pontífice le dijo: Te conjuro por Dios vivo: di si eres tú el Mesías, el Hijo de Dios.64Díjole Jesús: Tú lo has dicho. Y yo os digo que un día veréis al Hijo del hombre sentado a la diestra del Poder y venir sobre las nubes del cielo.65Entonces el pontífice rasgó sus vestiduras, diciendo: Ha blasfemado. ¿Qué necesidad tenemos de más testigos? Acabáis de oír la blasfemia. ¿Qué os parece?66Ellos respondieron: Reo es de muerte.67Entonces comenzaron a escupirle en el rostro y a darle puñetazos, y otros le herían en la cara,Variación alta68diciendo: Profetízanos, Cristo, ¿quién es el que te hirió?Variación alta69Entre tanto, Pedro estaba sentado fuera, en el atrio; se le acercó una sierva, diciendo: Tú también estabas con Jesús de Galilea.70El negó ante todos, diciendo: No sé lo que dices.71Pero, cuando salía hacia la puerta, le vio otra sierva y dijo a los circunstantes: Este estaba con Jesús el Nazareno.72Y de nuevo negó con juramento: No conozco a ese hombre.73Poco después se llegaron a él los que allí estaban y le dijeron: Cierto que tú eres de los suyos, pues tu mismo hablar te descubre.74Entonces comenzó él a maldecir y a jurar: ¡Yo no conozco a ese hombre! Y al instante cantó el gallo.75Pedro se acordó de lo que Jesús le había dicho: Antes que el gallo cante, me negarás tres veces; y saliendo fuera, lloró amargamente.66Ellos fueron y pusieron guardia al sepulcro después de haber sellado la piedra.