EvangelioLucas 1, 5-25Nácar–Colunga · 1944Pasa el cursor para recorrer el texto. Pulsa un versículo para abrir su historia. Versículo muy variable Término poco estable5Hubo en los días de Herodes, rey de Judea, un sacerdote de nombre Zacarías, del turno de Abías, cuya mujer, de la descendencia de Aarón, se llamaba Isabel.6Ambos eran justos en la presencia de Dios, e irreprensibles, caminaban en los preceptos y observancias del Señor.7No tenían hijos, pues Isabel era estéril y los dos ya avanzados en edad.8Sucedió, pues, que, ejerciendo él sus funciones sacerdotales delante de Dios según el orden de su turno,Variación alta9conforme al uso del servicio divino, le tocó entrar en el santuario del Señor para ofrecer el incienso,Variación alta10y toda la muchedumbre del pueblo estaba orando fuera durante la hora de la oblación del incienso.11Apareciósele un ángel del Señor, de pie a la derecha del altar del incienso.12Al verle se turbó Zacarías, y el temor se apoderó de él.13Dijóle el ángel: “No temas, Zacarías, porque tu plegaria ha sido escuchada, e Isabel, tu mujer, te dará a luz un hijo, al que pondrás por nombre Juan.14Será para ti gozo y regocijo, y todos se alegrarán en su nacimiento,15porque será grande en la presencia del Señor. No beberá vino ni licores, y desde el seno de su madre será lleno del Espíritu Santo;16y a muchos de los hijos de Israel convertirá al Señor su Dios,17y caminará delante del mismo en el espíritu y el poder de Elias para reducir el corazón de los padres a los hijos, y los rebeldes a los sentimientos de los justos, a fin de preparar al Señor un pueblo bien dispuesto,”18Dijo Zacarías al ángel: “¿Y qué señal tendré de esto? Porque yo soy ya viejo, y mi mujer avanzada en edad.”19El ángel le contestó, diciendo: “Yo soy Gabriel, que asisto ante Dios, y he sido enviado para hablarte y comunicarte esta buena nueva.20He aquí que tú estarás mudo y no podrás hablar hasta el día en que esto se cumpla, por cuanto no has creído en mis palabras, que se cumplirán en su tiempo.”21El pueblo esperaba a Zacarías y se maravillaba de que se retardase en el templo.22Cuando salió no podía hablar, por donde conocieron que había tenido alguna visión en el Templo. El les hacia señas, pues se había quedado mudo.23Cumplidos los días de su servicio, volvióse a casa.24Y después de algunos días concibió Isabel, su mujer, que se ocultó durante cinco meses, diciendo:25He aquí lo que ha hecho conmigo el Señor, acordando quitar mi oprobio entre los hombres.