EvangelioLucas 2, 22-40Nácar–Colunga · 1944Pasa el cursor para recorrer el texto. Pulsa un versículo para abrir su historia. Versículo muy variable Término poco estable22Así que se cumplieron los días de la purificación, conforme a la ley de Moisés, le llevaron a Jerusalén para presentarlo al Señor,23según está escrito en la ley del Señor que “todo varón primogénito sea consagrado al Señor,”24y para ofrecer en sacrificio, según la ley del Señor, un par de tórtolas o dos pichones.25Había en Jerusalén un hombre llamado Simeón, justo y piadoso, que esperaba la Consolación de Israel, y el Espíritu Santo estaba en él.26Le había sido revelado por el Espíritu Santo que no vería la muerte antes de ver al Cristo del Señor.27Movido del Espíritu Santo, vino al templo, y al entrar los padres con el Niño Jesús, para cumplir lo que prescribe la ley sobre él,28Simeón le tomó en sus brazos, y, bendiciendo a Dios, dijo:29Ahora, Señor, puedes dejar ir a tu siervo en paz, según tu palabra;30porque han visto mis ojos tu Salud,31la que has preparado ante la faz de todos los pueblos,32luz para iluminación de las gentes, y gloria de tu pueblo, Israel.33Su padre y su madre estaban maravillados de las cosas que se decían de El.34Simeón los bendijo, y dijo a María, su Madre: Puesto está para caída y levantamiento de muchos en Israel y para blanco de contradicción;35y una espada atravesará tu alma, para que se descubran los pensamientos de muchos corazones.36Había una profetisa, Ana, hija de Fanuel, de la tribu de Aser, muy avanzada en años; casada en los días de su adolescencia, vivió siete años con su marido,37y permaneció viuda hasta los ochenta y cuatro. No se apartaba del templo, sirviendo con ayunos y oraciones noche y día.38Como viniese en aquella misma hora, alabó también a Dios, y hablaba de El a cuantos esperaban la redención de Jerusalén.39Cumplidas todas las cosas según la ley del Señor, se volvieron a Galilea, a la ciudad de Nazaret.40El Niño crecía y se fortalecía lleno de sabiduría, y la gracia de Dios estaba en El.